viernes, 3 de agosto de 2012

Yo sí creo.



Creo que los sitios te evocan sentimientos, 
que recuerdas más una sonrisa que una cara
que el futuro está en nuestras manos, 
en la educación, en el esfuerzo colectivo
que siempre hay que levantarse, aunque 
haya días en los que parece que no merece la pena
En la música, en la pintura, la lectura, el arte
en ti, en mi y en nosotros.

Creo en el día, en la luz, pero también en la noche
en que realmente esas imperceptibles pequeñas cosas 
son las que nos sacan adelante. En la comunicación, 
en la paciencia, en el fondo de las cosas y personas.

En las emociones, en ese momento preciso en el que 
el tiempo se para y tu cuerpo se estremece,
en el amor, amor de todas las clases, 
en el valor, no como impasibilidad sino como superación.


Yo creo en la conciliación antes que en la destrucción
en el poco a poco antes que en lo inmediato
en lo transparente antes que en lo opaco
a pesar de todas las cosas
a pesar de que a veces no lo recuerde.

Así que no me digas que no creo en nada
por no creer en tus dioses que lo mueven todo
por pensar que el hombre, la mujer, son más grandes
y no como supremacía sobre nada ni nadie 
sino como experiencia en si misma
porque soñamos, sí, soñamos,
y construimos, y tenemos esperanza 
hasta en la noche más oscura.